Apunté demasiado arriba, y es que ya lo saben, soy un soñador. El problema es que soñé despierto que nos íbamos, de viaje, y que prescindiendo del color veíamos el mundo en blanco y negro, con tonos grises y mirada añeja. Como antaño, como tantos han visto, donde tantas fantasías han vivido y tanta magia ha despertado.
El problema fue que no funcionaba, después de tantos años aparcada (26 para ser exactos) estaba atascada – concretamente el obturador-, que básicamente es el corazón de la cámara. Debo decir que no me extraña, tantos años sin amor harían mella en cualquier persona, ¿por qué no también en un objeto? La cogí con mucho cariño y disparé varias veces, pero seguía sin funcionar. Fue una pena, mi alegría se disipó, pero, sonreí, porque quería hacerlo. Porque seguía habiendo esperanza, así que decidí llevarla ante unos ojos más experimentados y unas manos más curtidas.
El señor de la tienda fotográfica tradicional corroboró lo que me temía, -obturador obstruido- y muy gentilmente me facilitó la dirección de una tienda de reparaciones. Debo decir que por el trato que recibí al salir de la tienda pensé ‘Este señor ya ha ganado un cliente’. Sin demora me dirigí a esa dirección de un pueblo colindante donde la mezcla étnica es más que aparente, se palpa en el ambiente que parece otro país apenas escasos cuatrocientos metros de mi casa.
La llevaba en mi mano, protegida por esa funda tan bonita de cuero de color marrón. La gente bajaba la vista y se la miraba, pienso yo que esperarían ver un iphone. Pero no, era algo mucho más antiguo, una joya que no pertenecía a mi generación. Al llegar al lugar, no sin antes perderme repetidas veces por esas calles en las que apenas había señales de indicación, tuve otra decepción, su horario de atención al cliente era de
Hoy me he levantado a las siete, el primer día –después de muchos- que he dormido ocho horas del tirón, he esperado hasta las 9 y media para ir otra vez a esa dirección, estaba muy impaciente para meterle un carrete b/n y empezar a disparar, y por ser tan puntual, de nuevo, decepción. He estado esperando en una calle estrecha e intransitada casi media hora a que abrieran, tenía pipi cosa que ha hecho más difícil la demora. Finalmente cuando ya me iba tuve un presentimiento, un pálpito, sabía que pronto abrirían y antes de cruzar la esquina me volví y vi como subía la persiana de metal. La chica que atendía se había retrasado más de media hora, pero no importaba, finalmente podía acudir en busca de ayuda, la necesitaba.
Le expuse el problema, y se me quedó mirando con cara extraña. Era una chica de mi edad, morena, pelo a media melena, que aparentemente no sabía nada de cámaras, lo que me echó un poco hacia atrás, pero, ya que estaba allí la dejé para que la inspeccionaran. Me ha tomado los datos y no sin tener mis reservas me he ido de allí – 20 euros para revisar algo que ya sé que no funciona y también el por qué me parece abusivo, pero qué se le va a hacer-. Ahora, sólo queda esperar.
Esta fotografía la he sacado momentos antes de llevármela al servicio de reparación. Es muy bonita, ¿verdad? Sé que no era el modelo más completo, pues no tiene exposímetro de selenio pero, no voy a quejarme ahora. Es mía – o espero que lo sea-, y espero inmortalizar muchos momentos con ella. Tiene un no sé qué, tiene sus años, es más mayor que yo, así que voy a tratarla con mucho respeto – aunque sin llegar al usted-.

¿Y no le has hecho una foto a la chica ni le has pedido que te dejara hacer pipi? Jajaja, ahí que gracia me ha hecho!!
ResponEliminaAl igual que lo del “pueblo colindante de mezcla étnica más que abundante”, jajaja…..Menuda forma de describirlo!!! Que fino y educado ha salido el niño, xDDD.
La verdad es que me he vuelto a reír leyéndote con este relato diario/cotidiano porque te imagino en la situación con tu cámara en mano, con todo lo que has descrito, mimándola y tal, y bueno, ahora entiendo por qué me dices que cuide la mía, jaja. Aunque sí, llevas razón y esas cosas hay que cuidarlas sobre todo la que nuestras en la foto que por cierto te quedo genial. Es un pequeño tesoro y debes conservarla bien, con mucho cariño y mimo porque las cosas antiguas tienen su encanto personal y ya verás que de momentos podrás inmortalizar con ella! Es más. aunque fuesen poco siempre los recordarás porque serán unas fotos especiales, ya verás, ya.
Mr photographer, le envío un beso con abertura de diafragma, xDDD
(Diciendo chorradas a mil por minuto, imaginate cuando le de al vino....)