La noche pasada me fui a dormir porque quería que formara parte de un sueño, pero al despertar, al despertar ya no pude fingirlo más. Todo era silencio, no hubo sonido animal, ni ruido mecánico. Mi respiración acelerada contrastaba con tanta tranquilidad, eso me ponía más nervioso.
Seguramente alguna vez en la vida habrán tenido la sensación de estar solos a pesar de estar rodeados de decenas, centenas o incluso miles de personas. Porque no compartirían unas ideas, porque no encontraría afinidad con ellas, o simplemente porque le incomodaría estar ahí, contra voluntad. Pues bien, imagínense lo que sería sentir la soledad en un mundo en el que no habita otro ser vivo que uno mismo.
Sí, pensarán que estoy loco. ¿Pero es que acaso nunca han pensado que el mundo se divide en dos colores: blanco y negro? ¿Día y noche, amor y odio, alegría y tristeza, riqueza y pobreza, luz y oscuridad? Si solapas esos colores tienes un mundo gris, un mundo mediocre, el mundo que la mayoría conoce, y del que todos quieren escapar, pero no se puede. No se puede huir. La tradición nos ha enseñado que la luz da vida, y la oscuridad la quita. Que el blanco puro es bueno, y el negro absoluto es malo. Todo esto es mentira, sólo existe una verdad: Nacemos, vivimos y morimos, solos. A lo largo de nuestras vacías vidas llegamos a pensar que estamos acompañados, pero es mentira. Sólo es una ilusión, pero a pesar de ello nos hace sentir bien. Los humanos somos una contradicción: Animales sociales, a la vez que individuales, incentivadores del egoísmo primigenio.
Y no, no puedo, ni tampoco quiero maquillar el sentimiento de tristeza. Ser un Rey desterrado de vocablos afligidos no me da derecho a engañarlos. Porque, porque a pesar de contarles la verdad, de ser totalmente sincero con ustedes, al invitarles a mi hogar –la casa llamada melancolía- me tacharían de mentiroso, me humillarían pensando que ustedes no son como yo –si no mejores-, ni como les he mostrado. Sí, estoy solo. Siento que la gente ha desaparecido mientras dormía y me han dejado aquí, que alguien se ha olvidado de mí. Siento que cuánto más pienso en la soledad más ansío encontrar otra sombra, y luego me doy cuenta de que nunca la encontraré en un mundo nublado…
Porque mi mundo es gris, hace años que no sale el sol. Desde ese día que muy enfadado deseé que todo la gente desapareciera. Era joven, no sabía lo que decía –o quizás sí- y ahora aún sigo pensando que la próxima vez que despierte escucharé ese ruido que escuchaba cada mañana. ¿Saben? Eso me hizo madurar, tener tiempo para conocerme, y darme cuenta de la verdad de algunos refranes, como el de vigilar con lo que se desea porque se puede hacer realidad. ¿Saben lo peor? Que por mucho que desee que todo vuelva a ser como antes ya no queda nadie que me pueda escuchar.
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